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Principales problemas asociados al agua en america latina y argentino

Urbanización y expansión de las ciudades

Un proceso global que afecta a la seguridad hídrica es la aceleración de la urbanización. Este proceso ha significado la incorporación de una población urbana de más de 400 millones de habitantes, lo que cambia radicalmente el carácter e importancia de un gran número de ciudades de la región.

Seguridad hídrica: transformaciones en la demografía

Se refiere a la disponibilidad y accesibilidad, en cantidad y calidad, de agua suficiente para las necesidades de la sociedad y los ecosistemas en un contexto de cambio global.  Para la región, el incremento poblacional trae aparejado cambios sociales y económicos que tienen múltiples impactos en los problemas relativos al agua. En particular, se ven afectadas las demandas de bienes y servicios y los niveles de riesgo que resultan aceptables para la sociedad. 

Entre los temas que afectan a la seguridad hídrica, es importante destacar:

·         El aumento de las demandas de productos básicos asociados a cambios en los patrones de consumo (a mayor cantidad de habitantes, mayor gasto energético, mayor generación de residuos, contaminación, etcétera).

·         Los fallos de abastecimiento (mayor cantidad de habitantes se requiere una mayor infraestructura adecuada a ese crecimiento).

·         Los riesgos por eventos hidrológicos extremos (debido a la ausencia de protocolos de contingencia adecuados).

Consecuencias sanitarias asociadas con el deterioro del agua

Aproximadamente el 86% de las aguas residuales son evacuadas en los distintos cuerpos de agua sin tratamiento alguno.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 85% de las causas de enfermedades y muertes en el mundo se asocian al agua contaminada y a la falta de acceso al agua segura. Anualmente, la disentería, diarrea y otras enfermedades, cobran las vidas de tres millones de personas.

América Latina no escapa a esta realidad: anualmente se reportan 150.000 muertes por enfermedades relacionadas con el agua. El 85% son niños menores de 5 años.

Asimetrías entre el campo y la ciudad

Los niveles de cobertura de servicios de agua potable y saneamiento reflejan las mayores asimetrías existentes entre las zonas rurales y las urbanas.

De los 77 millones de habitantes que no cuentan con servicios de agua potable, 51 millones habitan en zonas rurales, mientras que los restantes 26 millones se encuentran en zonas urbanas. En lo que a saneamiento se refiere, más de 100 millones de personas no cuentan con servicio alguno.

Usos del agua en la región

Aunque amplios sectores de la población no cuentan con agua potable y saneamiento, es preciso enfatizar que el abastecimiento de agua para necesidades básicas no es el principal uso del recurso. La agroindustria con un 70% y la industria con un 20% son los rubros socioeconómicos que hacen un mayor aprovechamiento del agua. También existe una creciente dependencia en el uso de sus fuentes hídricas subterráneas: América del Sur extrae de los acuíferos entre el 40% y el 60% del agua que consume, mientras que América Central y México dependen en un 65% de estas fuentes. Con una población en aumento que demanda mayor cantidad de servicios básicos y un modelo de desarrollo sustentado en la explotación de materias primas, América Latina se encamina hacia una agudización en la explotación de sus fuentes de agua.

Estrés hídrico

El estrés hídrico es un fenómeno que provoca el deterioro de los recursos de agua dulce en términos de cantidad y de calidad. Sucede cuando la demanda de agua es más grande que la cantidad disponible durante un periodo determinado de tiempo o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad.

América Latina es el continente más rico en términos de disponibilidad de agua por persona, pero hay poblaciones que padecen una seria escasez. Países como Perú, El Salvador y México sufren el denominado “estrés hídrico”. 

Fuente: http://aquabook.agua.gob.ar/1058_0  

Pero principalmente es su organización 

Organización argentina 

en un informe que presentó la PNUD en 2006 decíamos que el problema no es la escasez. El verdadero problema es organizacional. La Argentina es un país que comprende territorios húmedos y secos. Tenemos agua en promedio para todo el mundo. Hay una gran disparidad por regiones, pero no se trata de escasez, sino de una cuestión política, institucional y organizacional.  

Luciana Bercovich, de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) ,habla de falta de planificación: "Es una decisión política que no esté planificado el derecho al agua. Hoy para los gobiernos tiene que ser una prioridad máxima. En villas de Capital Federal y en algunos cordones del Gran Buenos Aires no tienen acceso al agua segura. No sólo se trata de abrir la canilla y tener agua, sino de saber qué agua es la que consumen. Esta es una realidad de la que no se quiere habla

La desigualdad regional en el acceso es uno de los mayores problemas con los que se enfrenta el país. "El agua es desigualitaria –reconoce Andrés Napoli, director del área de Participación Ciudadana de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)–. El que la tiene, la tiene en abundancia y el que no, la sufre mucho."

En 2000, los países definieron en el marco de Naciones Unidas los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Allí, el agua aparece como uno de los objetivos clave vinculados con el desarrollo humano, tanto el derecho al agua potable como a los servicios de saneamiento. "En ese acuerdo aparece como una obligación de los gobiernos el garantizar ese derecho a los grupos más débiles y pobres de la sociedad", explica Tomasini.

Aunque la Argentina es uno de los países de la región y del resto del mundo con mejor provisión de agua potable, aún un 15 por ciento de la sociedad no accede a ese servicio. "La distribución y el aprovechamiento de esos recursos no van acompañados de un uso racional y equitativo –explica Gonzalo del Castillo, de la red mundial Agua y Juventud–. La zona del Gran Chaco Americano es una de las regiones que más sufre este faltante  

en la ciudad de Buenos Aires, más de 250.000 personas no acceden al agua potable, a la electricidad segura y al servicio de cloacas. Los servicios básicos, que el resto de la sociedad tiene naturalizados, en las villas es limitado o nulo"

Recientes investigaciones coinciden en que la cuenca Salí-Dulce es la segunda más contaminada de la Argentina. "Comprende cinco provincias: Tucumán, Córdoba, Catamarca, Salta y Santiago del Estero –enumera el ingeniero Miguel Gómez–. El aumento de la actividad industrial ha producido problemas de contaminación; el más visible fue la mortandad masiva de peces. En las zonas ribereñas de Tucumán se instalaron en las últimas décadas, veintenas de ingenios azucareros, plantas destiladoras de alcohol, frigoríficos e industrias citrícolas. Muchas de estas empresas arrojan los residuos tóxicos de su producción (como cachaza o vinaza) al cauce de las aguas. Además del crecimiento de la población que hizo que se sumaran los desechos cloacales. Ante tal panorama, en diciembre de 2011 se firmó un acuerdo entre las empresas en las que se comprometieron a reducir el impacto ambiental. En la cuenca del río Colorado (atraviesa Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires) se está controlando la contaminación por hidrocarburos

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/sos-agua-nid1572574/ 

Problemas argentinos ambientales que afectan al agua

Contaminación de las aguas

Las aguas residuales provenientes de industrias y domicilios son descargadas en ríos del país y representan la primera fuente de contaminación de los reservorios de agua dulce. Este problema no hace sino acrecentar el elevado déficit de agua potable existente.

En los cursos de agua disponibles son vertidos también desechos sólidos industriales, agrícolas y urbanos, sin que se estén ejecutando programas de prevención y gestión para la conservación del vital líquido.

Manejo y disposición de desechos sólidos

Argentina produce cada año unas 14 000 000 de toneladas de desechos sólidos, que son depositadas en rellenos sanitarios y basurales clandestinos.

Hay un manejo inadecuado de estos residuos provenientes de las industrias, el comercio, los hospitales y los hogares, entre otras fuentes.

La mitad de esta basura podría ser reciclada y aprovechada si existieran programas de reutilización.

Los depósitos de basura en los rellenos sanitarios provocan filtraciones que terminan contaminando los cursos de agua subterráneos.

En el país hay cerca de 3000 basurales a cielo abierto, ubicados en el 70 % de las entidades municipales con poblaciones inferiores a los 10 000 habitantes. El resto está cercano a poblaciones con más de 100 000 habitantes.

Al no reciclarse y tratarse adecuadamente la basura, aumenta la contaminación de los suelos, el aire y el agua, poniendo en riesgo la salud de la gente.

 Minería contaminante


La explotación minera a cielo abierto y a gran escala en algunas zonas del país como La Rioja, San Juan, Mendoza y Catamarca, con suelos mayormente semiáridos, es altamente contaminante.

Además, está provocando serios daños ecológicos y contribuyendo a la degradación de los suelos, la contaminación del agua y la destrucción de bosques.

En yacimientos localizados en zonas montañosas —como Veladero, Pascua Lama, Gualcamayo, Agua Rica, La Alumbrera, Sierra Pintada y Cerro Vanguardia, entre otros— se sacrifican cientos de hectáreas de zonas verdes y bosques.

En los últimos años aumentó exponencialmente la presencia en el país de empresas internacionales, que no solo generan un alto grado de conflictividad social sino daños ambientales.

Organizaciones protectoras del ambiente están exigiendo al gobierno que impida la explotación mineral en zonas protegidas para preservar los ecosistemas, la flora y la fauna autóctonas.

 

Fuente: https://www.lifeder.com/problemas-ambientales-argentina/

 

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